Publicaciones

Valores y necesidades

Por la mañana, te levantas, duchas, tomas café…. Y en este momento empiezas, en tu cabeza a enumerar todo lo que vas a hacer, lo que tienes que hacer y que hay que hacer. Entonces comienza en ti a crecer algo de impaciencia, que se convierte en irritabilidad, y al final hay enfado en diferentes tonos, que van desde el desaliento y la rendición, hasta ataques de verdadero enfado. Pero si es sólo el comienzo del día, todavía hay mucho día por delante.
¿Y cómo llegaras al final del día?
¿Cuánta tensión acumularás en ti?
¿O tal vez así empiezas a mirar Tus necesidades?
Y aquí escucho algo así «pero tengo 2 hijos y quiero Calma, ¡es imposible!».
Vale la pena distinguir la necesidad universal del simple capricho.
Capricho es algo que se supone que me da alivio en este mismo preciso momento, a menudo es egoísta, porque no tiene en cuenta el medio que nos rodea. Por otro lado, la necesidad es universal, muy importante para nosotros, y cuando no está cubierta produce cierta tensión, estrés que crece y puede conducir a ataques de enfado.
Universal significa que la mayoría de los seres humanos que viven en la tierra del planeta tienen tales necesidades, por ejemplo: hambre, amor, aceptación, pertenencia.
La necesidad no cubierta es información para nuestro cerebro (automática), conforme algo está mal, que tal vez nuestra vida está amenazada, de ahí la tensión interna. Ahora sólo huiré o lucharé por sobrevivir.
Cuando eche un vistazo a mis necesidades, cuando me doy cuenta de lo que es importante para mí, podré planificar mi día, no automáticamente: porque siempre lo hago, porque tengo que hacerlo, o simplemente hacerlo. Ahora conscientemente puedo elegir «quiero calma» cuando los niños se pelean. «Quiere calma», así que la dejo a un lado por ahora y me ocupo de los niños, sus problemas, peleas y cuando tienen tranquilidad, puedo disfrutar de mi calma.